Duérmete en una silla mecedora.


Aveces, los remedios más sencillos son los más efectivos. Seguramente no os acordareis cuando erais pequeños, de hecho, cuando erais bebés, Pero cuando erais pequeños y teníais alguna molestia y no os dormíais (y molestabais a todo el mundo llorando) erais mecidos hasta que os dormíais. Pero aunque no os acordéis, habréis visto o incluso probado como al coger a un bebé llorón en brazos o en el carro y menearlo, enseguida se calma y poco a poco se duerme... y en el momento que paras, se pone a llorar. Es bien sabido que los bebés caen profundamente dormidos cuando se mecen suavemente hacia delante y hacia atrás en un carro o en los brazos de una madre.

Pues bien, ahora vamos a aprovechar ese vaivén para conseguir relajarnos e incluso dormirnos. Sorprendentemente, los mismos truco funciona con los adultos, según unos investigadores suizos. Cuando los participantes del estudio hicieron la siesta en una hamaca, se durmieron más rápido y entraron más pronto en un sueño más profundo y restaurador que cuando dormían en una cama convencional. Parece que las suaves oscilaciones aumentan las ondas del cerebro involucradas en el sueño profundo.

Aunque no estamos diciendo exactamente que tengas que dormir en una hamaca cada noche, quizá por problemas de espalda. Puedes tratar de relajarse en una mecedora antes de acostarse. Verás que bien duermes después.