Beber alcohol e insomnio

En la mayoria de películas o series malas, podemos ver que cuando alguien está pasando por una mala racha y se levanta por la noche porque sufre de insomnio, lo primero que hace es echar mano a la botella. La idea que quiere trasmitir es: una copa para dormir mejor. Pero esta imagen no corresponde a la realidad y, si saliendo por la noche, después de una copas nos entra sueño, no es responsable el alcohol, sino el cansancio y la intoxicación del cuerpo.

Cierto es que el alcohol tiene un efecto depresor. Pero es algo artificial, de hecho, frecuentemente sucede un efecto yoyo y todo aquello que ha reprimido sale después con más intensidad. La intoxicación y la deshidratación que produce el alcohol tiene un efecto estresante para el cuerpo. Así que aunque consigas dormir, lo que es difícil es reponerse. Por eso después de una borrachera uno se encuentra peor (dolor de cabeza o de estómago) y tiene la sensación de no haber dormido.

Además si se bebe poco, es más fácil despertarse a media noche e interrumpir las fases del sueño. Esto se debe a que el alcohol impide que el cerebro libere vasopresina (hormona antidiurética), un químico que le avisa a los riñones que reabsorban agua que, de otra manera seguiría hacia la vejiga. Sin esta señal, el bebedor necesita ir más veces al baño.

Muchas personas no son conscientes que tomar alcohol puede arruinar un buen sueño, ya que interfiere con la actividad cerebral, según sugiere una encuesta realizada por el gobierno del Reino Unido.