Insomnio y cambio de hora.

Dentro de cada persona existe un reloj biológico que se ajusta según la posición del sol y la hora de atardecer. Normalmente este reloj se desajusta y se retrasa un poco, unos 4 minutos por día, pero se suele ajustar cuando pasamos unas cuantas horas de descanso y al aire libre.

Sucede que este reloj, que es el que nos marca el sueño (entre otros procesos vitales) se tiene que ajustar a la posición del sol cuando (por otras razones) se produce un cambio de hora: bien en Primavera o bien en Otoño.

El cambio horario afecta según los expertos al reloj biológico y puede provocar trastornos en el sueño especialmente en niños y ancianos. Lo que más notamos es que a la hora de acostarnos no nos podemos dormir y a lo largo del día nos encontramos más cansados de lo normal: si no hay un buen descanso, no se rinde como es debido. No obstante es algo temporal que se suele superar en 2 o 3 días.

El hecho de esto se debe a la melatonina, una hormona que está directamente implicada en los ciclos de sueño y mientras la concentración de esta en la sangre sea baja, no tendremos sueño. Y es la falta de luz solar la que produce el aumento de la hormona del sueño. Por tanto, si anochece más tarde, esta hormona no llegará a el nivel necesario para conseguir el sueño hasta una hora más tarde. Pero como hemos dicho, en 2 o 3 días el reloj biológico se desajusta y por tanto no es un problema de insomnio mayor.