Insomnio y depresión.

En muchos de los casos de insomnio, se observa que este tiene una relación directa con la depresión. Normalmente la depresión es un estado de angustia que no siempre tiene que ver con un acontecimiento concreto sino, más bien, una respuesta a algo difuso, estilo de vida, expectativas truncadas, deseos no cumplidos, demasiada presión en el trabajo o vida familiar, etc. Todo esto ejerce una presión que se traduce en preocupaciones, en sensación de derrota, en angustia vital que no es fácil de hacer desaparecer.

Además cuando se duerme poco, lo que suele suceder es que nuestra depresión se acentúa, sentirse cansado, somnoliento o débil, no ayuda a salir de la depresión... más bien al contrario.

Existen varios remedios para dormir, incluso muchos medicamentos que nos harán conseguir un sueño "químico", pero lo ideal en estos casos no es atiborrarse de pastillas sino más bien buscar la raíz de la depresión. 

También puede ayudar las relajaciones guiadas que puedes encontrar en Internet (te facilitamos una) así, mientras estas pendiente de la relajación de tu cuerpo, olvidas las preocupaciones, obtienes beneficios físicos, respiras profundamente, rompes el bucle de la depresión-insomnio, y luego duermes mejor y ves los problemas desde fuera.