Un vaso de leche caliente.


Desde siempre nuestras madre y abuelitas nos han aconsejado tomar un vaso de leche antes de acostarnos. Ellas siempre han pensado que la leche caliente ayudaba a dormir, a conseguir dormirnos antes y de una manera más profunda y reconfortante.

Y después de varios años, se ha descubierto que tenían razón. Muchas veces la sabiduría popular se basa en la práctica, en la experimentación y en los resultados de generaciones y generaciones.

Ahora se sabe que la leche contiene un aminoácido (llamado triptofano) que estimula la producción de la hormona melatonina. Ésta es la llamada "hormona del sueño", ya que su producción natural en nuestro cuerpo aumenta cuando disminuye la luz solar y induce al descanso y el dormir bien.

Por supuesto, no es aconsejable tomarse la leche super chocolateada o mojar ocho magdalenas en ella antes de irte a dormir. No debemos provocar una digestión pesada.


LA POSTURA ADECUADA.

Para dormir bien hay una postura adecuada y esta es boca arriba.


Seguramente habeis visto dormir plácidamente a cualquier bebé y, seguramente, os habréis fijado que duerme profundamente y a pierna suelta boca arriba, que descansa y que no tiene ningún problema para conciliar un sueño reponedor y saludable.

Pues bien, ahora se sabe que la mejor postura para dormir es boca arriba. Es una postura en que el cuerpo, y la gran mayoría de sus músculos y órganos sienten menos presión. La circulación es más fluida y puedes relajarte mas profundamente.

La peor posición es boca abajo, ya que fuerzas el cuello y la espalda se curva de manera forzada. Se ejerce más presión sobre ciertos órganos y sobre las vísceras y, además el peso impide realizar una respiración profunda, por tanto también se impide una completa relajación. (relajación guiada)

Para dormir de lado, es recomendable hacerlo del lado derecho para evitar que los pulmones, estómago e hígado hagan presión sobre el corazón.