¿Qué es el insomnio?


Aunque el insomnio únicamente suele concebirse como la dificultad para iniciar el sueño, lo cierto es que la dificultad para dormir puede tomar varias formas:
1-Dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio inicial, el más común de los tres)
2-Despertares frecuentes durante la noche (insomnio intermedio)
3-Despertares muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal)
Esto impide la recuperación que el cuerpo necesita durante el descanso nocturno, pudiendo ocasionar somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día.
Varios son los determinantes de este trastorno de sueño. Factores como el estrés, la elevada activación del organismo o la depresión son relevantes. En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio. Sin embargo, el tratamiento farmacológico no constituye una solución adecuada a mediano y largo plazo, y es preferible evaluar en estos casos el uso de otras técnicas, como la terapia conductual o cognitivo-conductual.
¿Pero por qué se produce?
Esa respuesta mejor que nadie la sabe usted, usted debe saber que es lo que le estresa, lo que le preocupa y como se suele decir "le quita el sueño". En la sociedad actual es fácil estresarse: el trabajo, los pagos, las obligaciones familiares, las pruebas (examenes, entrega de trabajos, inspecciones...) Por tanto, debemos ver las causas que lo producen e intentar no pensar en ellas (un buen truco es: antes de acostarse, repetirse varias veces "Que sueño tengo, mañana no tengo que hacer nada y que bien voy a dormir".
Existen otras causas como las condiciones ambientales (ruido o luz), malos horarios, o el consumo de sustancias excitantes del sistema nervioso (té, café, alcohol, bebidas con cola, tabaco y cualquier otra que provoque dependencia física o por lo menos psicológica)